Enfermedad mental y empleo

Es muy difícil que una persona con discapacidad mental pueda acceder a un empleo en nuestra sociedad, a pesar de los avances en cuanto a leyes y discusiones respecto a este tema, los empleadores tratan de no tener a un enfermo mental dentro de su personal.
Muchas entidades vienen impulsando alternativas de inclusión de discapacitados en las actividades laborales, es por eso que el número de plazas que el Estado da van siendo gradualmente mayores en los últimos años, sin embargo, las personas con deficiencia mental siguen teniendo menos oportunidades que las personas con discapacidad física.
Los empresarios, generalmente desconocen las habilidades de los enfermos mentales, la mayoría suele discriminarlos. Pero deberían evaluar todas las capacidades de los postulantes al empleo, ya que muchos enfermos mentales pueden tener ciertas habilidades mucho más desarrolladas que otras personas, por ejemplo pueden ser más ordenados y concentrados en la actividad a la que se les asigne, lo que evidentemente es beneficioso para ciertas empresas.
Casi todos los enfermos mentales encuentran una negativa al postular a un puesto de trabajo, es por esto que algunos ocultan su enfermedad con el fin de conseguir el empleo, hecho que no es favorable ya que puede darse el caso en el que el enfermo pierda el control sobre sus medicinas, lo cual sí podría resultar peligroso para el entorno, por eso los jefes deben conocer su enfermedad para poder darles una asesoría adecuada y una asistencia psiquiátrica para que puedan desarrollarse plenamente en el trabajo.
Los enfermos mentales tienen derecho a ser evaluados como cualquiera de los postulantes al empleo, debe tenerse en cuenta la experiencia profesional y el conocimiento antes que la enfermedad misma.